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FRANCISCO REDONDO GUILLÉN. DEL LIBRO JEREZ DE LOS CABALLEROS Y SU SEMANA SANTA.
Madrugada del Viernes Santo... La madrugada del Viernes Santo era aprovechada como un delicioso paréntesis que permitiera contener y equilibrar los desbordados sentimientos que nos habían invadido durante la jornada pasada, y nos dispusiera para la suave aventura, enternecedora y honda, que trae consigo este día.
Pero llegó la Virgen Macarena a Jerez... Sus devotos la reciben con ilusión, y la honran constituyéndose en Cofradía penitencial con el Misterio que considera y recuerda el Gran Amor del Divino Maestro, en su Pasión y, con la entrañable advocación de la Esperanza, en la acción salvadora de la Virgen.
Esta Cofradía ha aprovechado la madrugada del Viernes Santo para su desfile procesional, en la Semana Santa de Jerez. ¡La madrugada!... Horas de intimidad de confidencia. ¡La madrugada de Jerez! Horas de presencia de misterios y de encantos, en las que parece que crecen las torres, se adelantan las murallas y se ven vagar sombras por las quebradas almenas de los torreones. ¡La madrugada del Viernes Santo en Jerez! El fervor, el misticismo y la emoción, son otros tantos caminos sentimentales para que, en la intimidad confidencial de la madrugada, la Virgen Esperanza Macarena llegue hasta nosotros, ya sea por la angostura de la calle Templarios, con las casonas y las historias de sus nobles; ya sea pro la Plaza Mayor, donde entre vestigios de pasada opulencia y recuerdos de un ayer lejano, anda de puntillas el duende de la historia...
La esperanza, pasando por la fe, en los Misterios de la Pasión, y el Gran Amor de Jesucristo que los hace fructificar en nosotros, tienen en esta hora y en este ambiente una doble dimensión de contrición y consuelo. Así lo va proclamando, por las calles de Jerez, con la elocuencia de su silencio y hasta con un derroche de arte, esta Hermandad, pues lleva a Cristo con mimo y agasajo en el trono de una entrega voluntaria, y a su Virgen Macarena, en el paso de palio de triunfo de gloria.
ANTONIO PITEL FERNÁNDEZ 1989
Anteayer... Años de estancia en Sevilla la Macarena es mi fe pero, por estar tan lejos, ¡cuánto añoro a mi Jerez!
Ayer... Ya estoy viviendo en mi pueblo y en mi alegría, una pena... en el tiempo y en la distancia... ¡qué lejos la Macarena!
Hoy... Que repiquen las campanas que esto sí que es cosa buena: ya tengo juntos los dos... ¡Jerez y la Macarena!
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