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FERNANDO PÉREZ FUENTES, DE SU PREGÓN DE SEMANA SANTA. 1997
Cuando a las diez de la noche se abre, por primera vez, en nuestra Semana de Pasión, la puerta de San Miguel, el pueblo de Jerez siente una mezcla de orgullo, curiosidad, admiración y casi de escalofrío. Va a iniciar su recorrido, su manifestación religiosa, la Hermandad de Penitentes del Santísimo Cristo de la Veracruz. Túnica negra,
capirote caído, antorchas encendidas, empalados atados a sus maderos, penitentes con los pies descalzos, penitentes con cadenas... son los que tratan de estar lo más posible en la misma situación que estuvo Jesús. Tratan de sentir en su propio cuerpo los padecimientos que nosotros causamos al hijo de Dios.
Un niño abraza a su madre no sé si es de susto o porque se da cuenta que Cristo va solo. Otro, a gritos, pide comida. Son los altavoces de todos los jerezanos. Piden el alimento que eres Tú, y necesitan a tu Madre, que es la nuestra.
La Hermandad más nueva en los desfiles procesionales de Jerez buscando la autenticidad, nos lleva a recordar lo que, en sus inicios, eran los desfiles de las cofradías y hermandades, allá por los siglos XV y XVI.
Nuestra Hermandad del Santísimo Cristo de la Veracruz es la expresión más plástica que hoy podemos encontrar, creo que en España entera, de aquellos hermanos de luz, que portaban las antorchas para iluminar los desfiles, y de los hermanos de sangre o disciplina que eran los que iban haciendo mortificación pública. Lejos de los excesos, que fueron causa de la supresión de tales expresiones religiosas por Carlos II; hoy estos jóvenes, en procesión, nos traen el pretérito hecho presente porque los sentimientos de amor no entienden de épocas, los sentimientos no entienden de números ni de fechas.
El hombre ama, se entusiasma y crea, y tiene fe y sufre, y lucha contra los elementos y se expresa en la calle. Quizá, por algunos, no sea comprendida pero todo Jerez, hecho familia cofrade la acepta, la fomenta y la admira por ese amor a Cristo que es la esencia de nuestras procesiones.
Es el más nuevo acto de amor que Jerez ha querido expresar para que ningún día de la Semana deje de ser escenario inigualable de la manifestación popular de la Pasión de Cristo. |
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