En 1780 se realizó su ampliación sobre unos terrenos que cedió el
Cabildo de la ciudad.
Su primitiva puerta era en
arco ojival como otras muchas del mismo estilo que existen en
distintos lugares de la ciudad, lo que testimonia de forma
contundente sus orígenes.
Tiene atrio porticado de
posterior agregación que tal vez date de 1780 cuando la reforma.
Está situada en la plaza de su nombre, extramuros del recinto
medieval. La cabecera conserva la misma bóveda de crucería de rudos
nervios; es descrita por primera vez en la visita de la Orden de
Santiago en 1511.
Por estas fechas el cuerpo del
templo es de tres naves sobre arquerías, que serán sustituidas en la
etapa barroca, por la nave única actual dividida en cinco tramos y
cubierta por bóveda de cañón con lunetas. En el exterior los muros
presentan contrafuertes y todo los parámetros están enlucidos y
encalados.
El frente está rematado por una
espadaña con dos vanos para las campanas.
