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San Bartolomé
E. Santos Mártires
Santa María
     

Exterior  

Interior

En el interior del templo, destacan los soportes de las bóvedas. Se trata de pilares compuestos por un núcleo central cuadrangular y medias columnas en cada lado; es obra del siglo XVI y sobre ellos apean otros soportes apilastrados, de fecha posterior, que dan mayor altura a las bóvedas.

A los pies, sobre arco escarzado, se encuentra el coro con bóveda de crecería estrellada. Tiene una balaustrada a la nave, sostenida por seis ménsulas de madera con figuras de mascarones policromados.

La sillería coral se encuentra en la nave central. Tiene dos órdenes

 

de asientos, en la silla principal se puede ver la cruz santiaguista, lugar de la presencia de los capítulos de la orden que levantó el templo. Podemos vincular esta sillería a los gustos estéticos del Renacimiento.

En la etapa barroca será cuando tras una serie de adiciones y modificaciones se configura definitivamente la fisonomía de esta parroquia. Sobre los soportales del siglo XVI, se levantan bóvedas de cañón con lunetos que su origen estuvieron pintadas a base de motivos geométricos y vegetales, cuyas formas estaban próximas a las rocallas. Con la restauración llevada a efecto entre 1982 y 1984, las pinturas han desaparecido siendo sustituidas por el color blanco.

En el siglo XVIII, se construye la cúpula del crucero, la capilla mayor de los dos camarines laterales. La cúpula está decorada con pinturas cuya temática gira en torno a las Santísima Trinidad.

En el crucero existe una losa sepulcral con escudo y epitafio, que se refiere a D. Garci Martínez de Logroño y Porres de Ajoncillo y a doña Teresa Vázquez de Viamonte, ambos fallecidos a mediados del siglo XV. Otra lápida de mármol situada al pie del altar mayor, lleva esculpido el escudo de los Vargas y una inscripción que alude a D. Alonso de Vargas y a su mujer, con fecha de 1610.

A los lados de la capilla mayor se localizan dos camarines; el de la Virgen del Rosario y el de la Purísima Concepción. Los dos fueron construidos en el siglo XVIII y se cubren con cúpula. Apuntamos para el primero la fecha de 1782 basándose en una inscripción que se halla en el exterior de esta dependencia. El camarín de la Purísima fue costeado por D. Alonso de Solís, Marqués de Rianzuela, en 1781, según consta en otra cartela.

Unida al anterior camarín, se encuentra una capilla que también costeó el mismo Marqués en 1791, fecha que podemos ver en la lápida sepulcral de esta familia: " Este sepulcro y capilla es de los señores de Rianzuela y esta lápida y camarín de Nuestra Señora de la Concepción se hizo a expensas del señor don Alonso de Solís Tous de Monsalve actual Marqués de Rianzuela y bienhechor de esta iglesia. Año de 1791".

Merece destacar el triunfo de las formas barrocas en el exterior de la cabecera de este templo. Los tambores poligonales de las cúpulas de los camarines laterales y de la capilla mayor, se cubren con estructuras coronadas con linternas de líneas muy movidas. Sobre pedestales decorados con placas rehundidas se alzan unas pilastras de poco resalte, con capiteles corintios en el caso del camarín del Rosario, y moldurados en el camarín de la Concepción.

La balaustrada que circunda este conjunto se adorna con unos flameros que, a su vez, tienen una réplica en los que, con mayores dimensiones, se sitúan en la cornisa de toda la cabecera.

Aunque no son abundantes las obras de platería de esta parroquia, se conservan algunas de bastante valor artístico. Del último cuarto del siglo XVI es un cáliz de plata en su color, correspondiente a la capilla de San Gregorio y procedente de talleres hispalenses. De Méjico es una custodia tipo sol, realizada en plata y sobredorada. Aunque se puede fechar en el primer cuarto del siglo XVII, su concepción artística corresponde al siglo XVII. Una vez más se pone de manifiesto las relaciones artísticas entre Extremadura y el continente americano.

 

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