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La planta del templo es rectangular, con una nave dividida en tres tramos que se cubren con bóvedas de crucería, soportadas por columnas adosadas, y contrafuertes exteriores. En sus muros se abren seis vanos que a mediados del siglo XVIII conservan sus vidrieras.
De singular belleza es el retablo de su Altar Mayor, obra barroca de gran hermosura, formada por dos cuerpos, sostenidos por columnas salomónicas y rematadas por una enorme concha. Su ejecución tuvo lugar entre los años 1746 - 1750 y fue obra de Ignacio el Tallista y de Francisco Martínez Cañet. Actualmente sólo posee coro alto y órgano instalado en el año 1786. En esta parroquia se atesora la mejor imaginería, destacando del conjunto el Cristo de la Victoria, San Pedro de Alcántara y San Diego de Alcalá. TAmbién posee algunas pinturas notorias, sobre las que destacan una "Apoteosis del Rosario" y un "Calvario", que posiblemente data del siglo XIV. Entre los valiosos ornamentos y vasos sagrados que cuenta esta iglesia hay que citar una custodia barroca del siglo XVIII, donativo del Rey Carlos III en 1763.
El aspecto exterior de este templo es bastante armónico y bien conjuntado en su estilo; con una bonita fachada con una portada neoclásica.
La torre se yergue sobre el conjunto, con sus cuatro proporcionados cuerpos, dentro de los cánones neoclásicos, siendo levantada en el año 1762.
El edificio actual es fruto de continuas remodelaciones y ampliaciones. El elemento más antiguo es una hornacina situada en la capilla bautismal. Hoy está transformada en ventana, aunque en origen debió ser el lugar donde se guardasen los óleos.
El primitivo templo gótico fue ampliado en el siglo XVI, a cuya primera mitad pertenecerán las bóvedas de crucería de la nave.
La fachada de los pies, realizada en mampostería y con sillares en las esquinas, contiene un vano dintelado construido con piezas de granito y sobre él una hornacina vacía. Se remata por una cornisa irregular lobulada, con un escudo en cada lóbulo y una hornacina venerada en el centro. Todos los elementos decorativos y arquitectónicos de esta fachada son barrocos.
Junto a esta fachada, en el lado de la epístola se encuentra la torre también de estilo barroco pero muy sobrio. Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el neoclasicismo estaba ya presente. Tiene planta cuadrada y tres cuerpos, con más proporción que las torres de San Miguel y San Bartolomé. El primer cuerpo está fabricado con sillares de granito hasta la altura de la nave, es probable que esta parte sea reaprovechada de la primitiva torre. Tienen dos vanos en la cara occidental y, sobre el superior, una cartela de mármol con la siguiente inscripción: "Siendo Pontífice máximo, Clemente XIII y Carlos III Rey de las Españas, siempre augusto, por su protector de Iglesias Dr. don Miguel Verdes Montenegro y con las limosnas del pueblo recogidas por el cura párroco don Manuel de Figueroa, fue hecha el año 1762". El segundo cuerpo tiene dos vanos de medio punto en cada cara y alberga las campanas; está rematado por un friso de molduras y salientes cornisas, sobre las que se alza el tercer cuerpo. Este último es más estrecho y remata en una espadaña. Las obras fueron dirigidas por el maestro Juan Alonso de Ladera.
La capilla mayor, de ábside semicircular, fue objeto de varias obras hacia 1756, sobre todo ampliaciones hacia el exterior para ganar espacio. En 1924 se vuelve a reformar quedando como actualmente se encuentra.
La capilla de las ánimas, a los pies del templo, es de reducidas dimensiones y se comunica con la nave a través de un arco apuntado. Su sencilla bóveda de crecería nos permite datarla con las partes más antiguas del edificio.
A la izquierda de la capilla mayor se encuentra el camarín de la Virgen del Rosario, cubierto con cúpula sobre pechinas, decorada con guirnaldas y motivos vegetales de yeso. La capilla del Sagrario es la más grande, y como las restantes, se cierra con verja de hierro. Comunica con la nave por arco de medio punto y se cubre como el camarín anterior.
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