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Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
¿Qué cree que puede esperar de Dios, de la religión y de la vida el hombre
moderno? ¿Por qué hay razones para la ilusión?
Creo que el hombre moderno, puede esperar las grandes cosas que la humanidad ha
esperado siempre: amor, paz interior, con fianza, esperanza en el futuro y para
ello, debe rodearse de unos valores como: familia, amistad, honestidad, etc...
que harán posible mantener la ilusión en una vida que puede ser bonita y
merecerá la pena vivirla, si se hace desde la ilusión, la esperanza y la
felicidad. Siempre hay razones para acercarse a Dios, pero durante la Semana
Santa, lo tenemos más presente, porque recordamos la Pasión, Muerte y
Resurrección del Señor y las procesiones facilitan este acercamiento, porque nos
enseñan esas escenas de la Pasión de Jesús que nos muestran a un Dios hecho
hombre y por tanto más cercano a nosotros, que se entrega a la muerte, y da su
vida por la salvación de la humanidad.
Ahora que nos sobran zapatos, trajes y palabras, ¿qué
echamos más en falta?
Quizás ahora que nos sobran tantas cosas materiales, echamos en falta otras
espirituales, como pasar más tiempo con los seres queridos, jugar con nuestros
hijos, hablar con nuestros padres y mayores, cultivar la amistad, y tantas cosas
que no nos darán bienes materiales pero sí paz, satisfacción, alegría y
felicidad, que en definitiva es lo mas importante en la vida.
Al parecer, dijo el poeta granadino Luis Rosales que cada nueva esperanza que
sentimos nos hace ver de manera distinta el pasado. ¿Cómo recuerda la Semana
Santa Jerezana de su infancia? ¿Qué esperanza ha detectado en el mundo de las
cofradías de Jerez de los Caballeros?
La recuerdo con mucho cariño, la preparación de túnicas, la ilusión de vestir de
nazareno y acompañar a la Virgen, las ganas que teníamos de ver todas las
procesiones que salían. Las andas, tipo parihuelas, llevadas por los hermanos de
paso, eran más pequeñas, tenían menos adornos florales; sólo había una banda de
cornetas y tambores " los Flechas" que acompañaban las procesiones. Todo era más
sencillo, menos el amor y la ilusión que los cofrades ponían en cuanto hacían,
eso creo que no ha cambiado en estos años. Ahora la veo en un momento álgido
desde el punto de vista estético, los pasos son más grandes, más gente en las
calles. La esperanza en el mundo cofrade, creo que está por un lado en que este
esplendor estético, también llegue a la parte espiritual de la Cofradía y
procesión; por otro lado, también hay esperanza en que los jóvenes se vayan
incorporando a las Hermandades y cojan el relevo generacional que
inexorablemente tendrá que producirse.
Se van aquellos que ni siquiera llegaron a ser mayores y
se que dan unos jóvenes que deberían de aprender...
Tendrán que aprender, enseñados por los mayores que actualmente rigen las
Cofradías, los entresijos de la vida cofrade, pero sobre todo, deberán aprender
a amar a Cristo y a María, y a tener ese espíritu cofrade, que significa tratar
como "hermano" a quien tengo junto a mí. Deberán, poco a poco, ir asumiendo y
aceptando responsabilidades en el seno de las Hermandades, pues dentro de unos
años, ellos serán los que llevarán la dirección de las mismas.
Comencé recordando unos versos del Poeta cabrero, Miguel Hernández. Usted
tiene un precioso oficio que es dar salud a los animales. ¿Qué ha aprendido de
ellos? ¿Y qué ha aprendido de los hombres?
De los animales, he aprendido en primer lugar, que necesitan pocas cosas: agua,
comida, el suelo para descansar y poco más; también he aprendido observándolos,
que animales de la misma especie suelen vivir en grupos o manadas, ayudándose
mutuamente, y salvo en rarísima ocasiones, nunca se matan entre ellos. He
aprendido de los animales, que en general, no existe en su mundo envidias,
odios, mentiras o traiciones, son nobles y fidelidad hacia el hombre. El mundo
humano es mas complicado por la complejidad de quienes lo integramos, hay
personas con distintas manera de ser, con diferentes aprendizajes, costumbres o
culturas, en definitiva, encuentras un variopinto panorama de personalidades y
creo, que debemos quedarnos, con lo bueno de las personas que tratamos, pues al
menos yo, de esa manera, he observado a hombres y mujeres, que se desviven en el
amor a la familia, que se entregan a los demás, que se preocupan por el
bienestar de sus semejantes y de ellos podemos aprender mucho.
Esta entrevista ha sido cedida por la Hermandad de la Vera Cruz y realizada
por su Cronista Fco. Méndez.
Aparece en el
Boletín Vera Cruz nº 4.
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